Sobre mi

Mi nombre es Aida. Soy española, tengo 29 años y hace 10 que tejo. En 2015 abrí un canal en youtube llamado Lanátika donde comparto técnicas y tutoriales. Me fascina el hecho de que la tecnología nos permita aprender tanto y unirnos como tejedores/as. Mi pasión por el mundo de las lanas me ha llevado casi inevitablemente a teñir. Empecé tintando con tintes ácidos y acabé inmersa en el fantástico mundo de los tintes naturales. Aunque teñir con tintes ácidos me gusta, siento que conecto más con el ritmo slow de los tintes naturales.
Me ilusiona ser un puente entre la oveja y tu madeja.

Mi trabajo

Tíntica nace en una buhardilla llena de plantas, raíces, hojas, flores, cáscaras, frutos y demás. Las ollas humean y la alquimia surge, dando como resultado unas lanas tratadas con mucho cariño, respeto y… paciencia. ¿Te cuento cuál es el proceso para que una madeja de Tíntica llegue a tus manos?

(Tierra) Una oveja pare. Su embarazo y los primeros meses de crianza de la cría de la oveja tendrán mucho que ver con la calidad de la lana. Me esfuerzo en encontrar la mejor calidad de lana del mercado. También le doy mucha importancia a la producción local. Es por eso que trabajo con lanas de mi propio país.
Bien, nuestra oveja crece, y una vez al año, es esquilada.
La lana es mandada a una fábrica de hilaturas donde la hilan.
Allí también ha recibido un proceso químico llamado superwash que ayuda a evitar que la lana se afieltre con los lavados. Aún así, las lanas Tíntica llevan un proceso superwash muy reducido para lograr un equilibrio entre naturalidad y practicidad. Es por eso que hay que tener muy presente que no está libre de un posible afieltrado.

(Agua) Cuando recibo la lana, la devano para hacer las madejas más pequeñas. Las enjuago y las dejo unas horas en remojo.
Después, las mordento durante una hora. El proceso de mordentado consiste en tratarlas con algún componente para que el tinte se adhiera permanentemente a la lana. En mi caso uso alumbre, un mineral, y cremor tártaro, un subproducto de la producción del vino que se cristaliza en las barricas.

(Fuego) Mientrastanto, hiervo los materiales botánicos que precise para extraer el tinte. Cada planta o fruto requiere un tiempo distinto.
Después, baño la lana en el tinte a 80ºC durante una hora o más, dependiendo del tono que desee.

(Aire) Dejo reposar la lana, la lavo bien con un jabón neutro y con lavanda y la tiendo para que el sol y el aire la sequen.
Una vez secas, las madejo y las etiqueto. Cada creación me fascina y es única, pues los tintes naturales son impredecibles. Es por eso que nunca podré asegurar que dos tintadas queden iguales, por mucho que utilice la misma receta. Lo madura que estuviese esa granada, la cantidad de nitrógeno de la tierra que nutría a aquella planta de manzanilla… Todo influye en su tinte y lo hace único.

(Amor) La historia de este producto está por terminar. Una creación está por llegar de cada una de estas madejas. Y estoy segura que será fantástica.

Con mucho gusto,
Una intermediaria más desde la oveja… a tu madeja.

Tíntica nace en una buhardilla llena de plantas, raíces, hojas, flores, cáscaras, frutos y demás. Las ollas humean y la alquimia surge, dando como resultado unas lanas tratadas con mucho cariño, respeto y… paciencia. ¿Te cuento cuál es el proceso para que una madeja de Tíntica llegue a tus manos?

(Tierra) Una oveja pare. Su embarazo y los primeros meses de crianza de la cría de la oveja tendrán mucho que ver con la calidad de la lana. Me esfuerzo en encontrar la mejor calidad de lana del mercado. También le doy mucha importancia a la producción local. Es por eso que trabajo con lanas de mi propio país, no porque sea mejor que la de otros, si no para favorecer la economía de mi pueblo.
Bien, nuestra oveja crece, y una vez al año, es esquilada.
La lana es mandada a una fábrica de hilaturas donde la hilan.
Allí también ha recibido un proceso químico llamado superwash que ayuda a evitar que la lana se afieltre con los lavados. Aún así, las lanas Tíntica llevan un proceso superwash muy reducido para lograr un equilibrio entre naturalidad y practicidad. Es por eso que hay que tener muy presente que no está libre de un posible afieltrado.

(Agua) Cuando recibo la lana, la devano para hacer las madejas más pequeñas. Las enjuago y las dejo unas horas en remojo.
Después, las mordento durante una hora. El proceso de mordentado consiste en tratarlas con algún componente para que el tinte se adhiera permanentemente a la lana. En mi caso uso alumbre, un mineral, y cremor tártaro, un subproducto de la producción del vino que se cristaliza en las barricas.

(Fuego) Mientrastanto, hiervo los materiales botánicos que precise para extraer el tinte. Cada planta o fruto requiere un tiempo distinto.
Después, baño la lana en el tinte a 80ºC durante una hora o más, dependiendo del tono que desee.

(Aire) Dejo reposar la lana, la lavo bien con un jabón neutro y con lavanda y la tiendo para que el sol y el aire la sequen.
Una vez secas, las madejo y las etiqueto. Cada creación me fascina y es única, pues los tintes naturales son impredecibles. Es por eso que nunca podré asegurar que dos tintadas queden iguales, por mucho que utilice la misma receta. Lo madura que estuviese esa granada, la cantidad de nitrógeno de la tierra que nutría a aquella planta de manzanilla… Todo influye en su tinte y lo hace único.

(Amor) La historia de este producto está por terminar. Una creación está por llegar de cada una de estas madejas. Y estoy segura que será fantástica.

Con mucho gusto,
Una intermediaria más desde la oveja… a tu madeja.